¿Y si algún día me pregunta?
¿Y si una mañana se me acerca y me dice: "¿Por qué me miras?"?
¿Y yo?
¿Qué le contesto?
Espera, ¿le contesto?
Oh, por favor, Mireia, se educada.
¿Entonces, le digo la verdad?
¿Le miento para que no se asuste?
Porque claro, si le digo por qué lo miro, ¿se asustará?
¡Qué respuesta más larga tengo para una pregunta tan simple!¨
Quizá algún día encuentre la manera simple de decirle, que si lo miro, es porque me imagino charlando con él cada mañana, porque por más que trate de disimular, no puedo, y lo sabe. Porque creo que es alguien especial. ¿Cómo le digo que juego a imaginar cómo es su vida? ¿Cómo le explico a ÉL que trato de averiguar quien es en esa media hora que compartimos cada mañana? ¿Y si le digo que me encantaría abrazarlo? Ay, no, madremía. Pero entonces, ¿por qué es como si el uno supiera del otro? Tengo que averiguarlo. Quizás, con el tiempo, algún día, no nos dediquemos solo a mirarnos y a disimular cuando el otro se da cuenta de lo que ocurre. Quizá.
Como dicen en mi familia: "Tonteríes i bobaes!"