sábado, 22 de febrero de 2014

¿Preguntar es de listos? ¿O de valientes?

De pequeños nos dicen:

-Tú si no entiendes algo, pregunta. Que no te dé vergüenza, que preguntar no es de tontos, es de listos. Que los que preguntan son los que sacan buenas notas. Tú, pregunta.

Con mis 19 años, pienso que hoy en día preguntar no es cosa de listos, sino de valientes. Muchos no preguntamos, porque en realidad nos da miedo la respuesta. No nos vemos preparados para escuchar lo que no queremos, y nos quedamos como estamos, sin salir de dudas, sin atrevernos, sin actuar, sin disfrutar, y sin vivir tranquilos. Para muchos es así.

También digo que esto no va porque pretenda conocerlo todo, es decir, no quiero tener todas las respuestas, porque entonces no tendría nada por lo que mantenerme alerta, o curiosa, y nada me sorprendería si lo sé todo.

Justamente, las preguntas más fáciles son las que más miedo nos da que nos respondan. Un cuándo, un por qué, lo que sea.

-¿Y si me responde que blabla bla bla? Ay no, qué mal. Mejor no digo nada. 

Admito que si, que quizá soy una cobarde. Pero aquí dejo escrito, que el día que tenga el coraje para preguntar, y la fuerza para aguantar hasta la peor de las respuestas, preguntaré.

Y entonces, seré una chica valiente.

Cuidaos mucho,

Mireia.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Y si algún día me pregunta?

¿Y si algún día me pregunta?
¿Y si una mañana se me acerca y me dice: "¿Por qué me miras?"?

¿Y yo?
¿Qué le contesto?
Espera, ¿le contesto?
Oh, por favor, Mireia, se educada.
¿Entonces, le digo la verdad?
¿Le miento para que no se asuste?
Porque claro, si le digo por qué lo miro, ¿se asustará?

¡Qué respuesta más larga tengo para una pregunta tan simple!¨

Quizá algún día encuentre la manera simple de decirle, que si lo miro, es porque me imagino charlando con él cada mañana, porque por más que trate de disimular, no puedo, y lo sabe. Porque creo que es alguien especial. ¿Cómo le digo que juego a imaginar cómo es su vida? ¿Cómo le explico a ÉL que trato de averiguar quien es en esa media hora que compartimos cada mañana? ¿Y si le digo que me encantaría abrazarlo? Ay, no, madremía. Pero entonces, ¿por qué es como si el uno supiera del otro? Tengo que averiguarlo. Quizás, con el tiempo, algún día, no nos dediquemos solo a mirarnos y a disimular cuando el otro se da cuenta de lo que ocurre. Quizá.

Como dicen en mi familia: "Tonteríes i bobaes!"

viernes, 28 de junio de 2013

Necesidades.

Necesito aire, cambiar cosas, sensaciones nuevas que me hagan olvidar los malos ratos.
Necesito escaparme, contigo, con ellas, con todos, yo sola... salir de aquí.
Necesito abrazos, besos, caricias, sentirme bien, llorar de alegría.
Necesito que tenerlo todo signifique tenerte.


lunes, 13 de mayo de 2013

Es porque no queremos.

Cuando nos planteamos hacer algo, y nos lo planteamos con firmeza, lo normal es que lo consigamos, ¿no?

Si me pongo a pensar en lo que me he propuesto conseguir, y en lo que he conseguido, creo sinceramente que he sido tonta. Tal vez he logrado con más o menos éxito todas aquellas cosas que tienen que ver con los estudios, y con sectores que la cabeza es capaz de controlar, ¿pero qué ha pasado con todo lo demás?

Cambiar mi carácter, bastante fuerte muchas veces, mis prontos, mis malas contestaciones a la gente que menos lo merece, y todo por no saber controlar. Por ser, quizá, egoísta y quejica, y seguramente muchas cosas más. Cambiar mis hábitos, en cuanto al estudio, a las cosas que hay que hacer en casa, aprender a ser más responsable, cambiar de mi cuerpo todo lo que no me gusta, y cambiar la forma en la que me tomo las cosas.

Los rebotes en mi son constantes, lo sé. Y pido perdón, pero el perdón ya no basta, me lo dice mi padre. La cosa está en cambiarlo, en hacer lo posible por evitar ciertas conductas y ciertos hábitos. Dicen que las manías no las curan ni los médicos, pero sé que esto no son manías. Más bien, son cosas que en el fondo, no queremos cambiar.

Me doy cuenta de que si mi situación no ha cambiado ya, es porque en el fondo no he querido, y ahora sí que toca cambiar de verdad, o al menos, intentarlo con ganas, muchas ganas.

Mireia.

sábado, 27 de abril de 2013

Carta.

Querido Amor, 

la historia más bonita de todas es quizás la que nunca tuvimos. Aquellas tardes que podríamos haber pasado en un parque, o en una cafetería del centro. Pasear. Ir de vez en cuando al cine. Entrar a tiendas de ropa sin llevar dinero encima, solo por el hecho de pasar tiempo juntos y reírnos el uno con el otro, probándonos ropa, viéndonos como los más guapos. Otras tardes, en las que el juego consistía en quitarse la ropa, y no probársela, en ir por casa vestida con tu camiseta. Oler a ti, a nosotros, abrazarte y que me abrazaras, miles de besos, caricias y susurros que nos erizaban la piel. Esas tardes que no vivimos... maravillosas.

Noches de cara a las estrellas, para luego mirarte, y comprobar que no brillaban tanto si las comparabas con el brillo de mis ojos al verte. Noches de cenas, de fiestas, de estar con amigos, y de estar tú y yo. Que me acompañabas a casa, riendo, y de camino me decías que no me querías más, y sin  poder evitarlo, me mirabas con ojos de que si. Y entonces, yo me sentía segura, porque en tu mirada veía el amor que tus palabras me negaban entre risas y besos robados. Que me hacía la enfadada, solo para que tú me abrazaras  fuerte, y cada vez que me dejabas en la puerta, ya nos echábamos de menos. Que me llevabas loca, Amor, y eso que no lo vivimos. 

Si que es cierto, que la historia más bonita de todas es quizás la que nunca tuvimos, pero eso no me pone triste, no creas eso. La historia que nunca tuvimos es a su vez una historia, otra diferente, y esa si que la estoy viviendo contigo, y me encanta. 

Me despido, Amor, diciendo que jamás habrá historias más bonita, aunque solo de momento, porque a veces, Amor, el jamás, es algo temporal.

Mireia.

lunes, 22 de abril de 2013

Sentimientos y disimulos.


Esta noche me apetece escribir. No tengo sueño, pese a que estoy cansada, y aunque he dormido bastante como para recuperar las horas de sueño de esta semana, mi mente sigue dando vueltas, y hoy vengo aquí, como siempre que lo necesito, a desahogarme. Últimamente he estado con bastantes bajones, una mala racha supongo, los exámenes y trabajos, situaciones varias y eso de no poder dormir. El conjunto de esas cosas me ha machacado muy mucho, y no sé si es por unas cosas más que por otras, pero estoy cansada, cansada mentalmente.

Mis amigos saben cómo soy. Me siento mal por muchas cosas, casi todo me molesta, me enfado, soy una llorica… Y aun así me aguantan, están ahí, siempre. Pero eso no evita que me siga sintiendo mal. ¿Por qué no podemos elegir cuando sentir, y cuando no? Sentir no siempre es sinónimo de sufrir, pero cuando estas dos palabras van relacionadas, el dolor que causan es tan fuerte que hasta se nos va la respiración. Alguien me dijo una vez, que cuando tu estado de ánimo depende de otra persona, la has cagado. Bien. ¿Y si mi estado de ánimo depende de la gente que me rodea, y nadie parece estar feliz? Todos tenemos problemas, está claro, pero cuando alguien que te importa no está bien y no puedes hacer nada por ayudar, te hundes, o al menos, eso me pasa. Tampoco es que eso ayude, claramente, siempre hay que intentar sacar lo mejor de nosotros mismos y hacer sonreír a la otra persona. Es una de las cosas más bonitas que se puede hacer por alguien. 

        Muchas veces, nos toca callar y esconder nuestro verdadero estado de ánimo, porque alguien que nos importa también está sufriendo por algo, y entonces hacemos como si nada nos pasara, y con eso y más, intentamos ayudar a los amigos, a la gente que queremos.

        Nunca he creído un en un dicho tanto como ahora… eso de que “Quien bien te quiere te hará llorar.”, o lo de “¿Qué pasa cuando la persona por la que lloras, es la única que puede hacer que sonrías?” Pues eso, amigos, son putadas, y muy ciertas. Cuando el origen del problema es también el origen de la solución, es complicado salir de ahí. Algunas veces, no queremos, y otras, no podemos. Intentar negar lo que sentimos, lo que nos parece bien o mal, disimular. Siempre se me ha dado fatal eso de disimular. 

      Quizá tampoco sea malo no saber disimular, no saber ocultar los sentimientos eso nos hace más transparentes, más puros, aunque también más vulnerables, pero al fin y al cabo, es algo que no se puede evitar.


       Mireia.


      


miércoles, 2 de enero de 2013

¡Empezamos año!

Echaba de menos escribir aquí. En realidad, echaba de menos escribir. 

Prometí que antes de que acabara el año escribiría en el blog, pero por falta de tiempo, y sobretodo de ánimos, no he podido, así que me disculpo. Creedme cuando digo que las ganas de escribir eran enormes. 

Quería hacer una especie de resumen del año, de cómo empezó, y de cómo acabó, pero sinceramente, no sé que escribir sobre el final del año, ya que ha sido bastante raro, y sobretodo malo. 

En el 2012, que ya hemos dejado atrás, he conocido a gente increíble, al igual que las cosas que me han pasado. Empecé la universidad en Septiembre, y a los dos días ya estaba en el concierto de Extremoduro, del que tenía muchísimas ganas. Fue algo... increíble. En mi vida había cantado tanto. Lloré al escuchar mi canción favorita, y reí al cantar todas las demás. Cada canción es una historia, y para cada persona es una historia diferente. Sus letras cambiaron muchas cosas en mi. 

En cuanto a la universidad... es una experiencia genial, sin duda. He conocido a gente maravillosa, me he reencontrado con una amiga de la infancia, y el ambiente es completamente diferente. Es algo que hay que vivir. Las fiestas, los amigos, las clases... todo. 

Solo con ellos he ido a clase habiendo dormido dos horas, después de haber estado hasta las siete de la mañana por la calle, con un frío mortal, y haciendo por que no se nos congelaran los dedos. Solo con ellos me he reído como nunca en una clase. Solo con ellos he compartido innumerables quintos y risas, cachondeos y algún que otro día de bajos ánimos. Ellos, los amigos que he hecho en la universidad, son los que me han hecho reír, los que me han ayudado, y a los que quiero conservar siempre. Sé que valen la pena. Son personas de sitios diferentes, unas con su hablar tan 'de poble', que me hace reír y me encanta, otras con su swing, y otros Potterheads adorables. Las risas con ellos son ya incontables, y espero que no acaben nunca. 


Como no, he de decirlo. Ir a la universidad se ha convertido en la mejor experiencia de mi vida gracias a ellas. Iris y Sara se han convertido en poco tiempo en personas muy importantes en mi vida. No sé qué haría sin ellas ahora mismo. Son mis reinas, son especiales, y por ello me hacen especial a mi. El hecho de tenerlas        conmigo es lo que me da ánimos para seguir pese a toda esta 'cosa' que me está pasando. Ellas me hacen fuerte, me sacan sonrisas cuando estoy mal, y dan los mejores abrazos del mundo. Son mis niñas bonitas, son mis Supernenas preciosas. ¿Qué más puedo decir de ellas? Saben todo de mí, y si hay algo que se me ha olvidado contarles, lo sabrán. Son mi apoyo siempre, y siempre están ahí. A ellas les agradezco muchísimo, y sé que no me van a dar la espalda jamás, pase lo que pase, y haga lo que haga. Ellas son las que me aconsejan, las que me cuidan, y las que me sacan las cosas aunque no las quiera decir. Son geniales, y las quiero a morir. Porque son mis amigas, y porque estas navidades me he dado más cuenta si cabe, de que las necesito y que las echo mucho de menos. Cada una de nosotras es diferente, y por eso es por lo que creo que nos llevamos tan bien. Nos complementamos. 

Iris es la dulce, con esos ojazos que tiene, y su sonrisa, y sus parrafadas enormes en nuestro grupo de Whatsapp. Es guapísima. Es la que se prueba todos mis vestidos. Es única. Es adicta al LlaoLlao. Es mi Potterhead favorita, es una niña pequeña, como Sara y yo. Es frágil, y es preciosa. Sara es la loca que toda persona tiene que poner en su vida. Es la que nos hace las bromas, la que nos deja dormir en su piso, la más fuerte de las tres. Ella nos saca las sonrisas, y siempre lleva la suya puesta. Es pequeña, pero grande de corazón. Nos protege y se enfada con los que nos hacen sufrir. Las dos son especiales. ¿Y yo? ¿Yo que soy? Supongo que sería poco sin ellas, sin mis amigas. Gente como ellas es necesaria en mi vida, y por eso me alegro tantísimo de haberlas encontrado y tenerlas conmigo. Las quiero. 

            Si tengo que hablar de más gente que he conocido este año, no puedo pasar por alto a una persona tan genial como Vero. No sé cómo agradecerle todo lo que me ha ayudado, todo lo que me ha aguantado, lo que me ha hecho reír, y todo lo que me ha dicho cuando estaba mal y quería animarme. Ella es parte fundamental de mi vida ahora. Gracias por todo y por más.

              Extremoduro. Standby.

            Los de siempre, ahí están. Mi mejor amiga tonta. Aroha me dice que me quiere a diario. Que está más idiota que yo, y por consiguiente, hace que yo parezca menos idiota… Te quiero cosita mía, mucho. Mi prima, Laura: ¡¿Qué haría yo sin esa petarda?! O sin Rubén y sus amenazas… Sin sus gilipolleces, sus consejos y nuestras charlas, tanto las que tenemos cuando vamos ebrios como las que tenemos cuando vamos sobrios. Todas son buenas. Ha sido compañero de aventuras este verano, y es mi ‘premoh’ guapo. También tengo que decir que echo de menos a mis chicas, Irene, Jenny y Alba,  a Pau, a Imanol y a Quique. Es muy raro no verlos a diario.

            Sé que queda alguien por mencionar. Es difícil hacerlo porque no sé qué escribir. Solo diré que se puede vivir mucho en poco tiempo, que se puede morir de tristeza, y resucitar con palabras, con sonrisas. Que se puede pasar de ser especial a no ser, de ser necesaria en la vida de alguien, a no ser ni siquiera ‘alguien’. Sentir que no te necesitan, que están demasiado bien sin ti, es lo peor que he sentido en mucho tiempo. Supongo que el orgullo hace mucho. 

            Supersubmarina. Hermética. 

Acabar el año llorando, que la última semana haya sido la peor con diferencia… son cosas que pasan, y que no dependen solo de mí. Pero ahí estuvieron mis amigos, los que he mencionado antes, para hacerme sonreír y decirme que todo estaba bien, que me querían, y que no iban a dejar que llorara más. Así que a ellos les doy mil gracias, porque cada día hacen de mi alguien mejor, alguien más fuerte.

Mis amigos y mi familia son lo mejor que tengo en mi vida, y con ellos pienso hacer del 2013 un año perfecto, de risas, de sueños cumplidos y por cumplir, y de tiempo, mucho tiempo para pasarlo juntos. A todos, gracias.

Besitos

Mireia. 

           P. D.: Lo de las canciones es por si queréis poner música de fondo y así no os aburrís. Sé que me enrollo mucho.